En el episodio #25 de «Reflexiones de un Peregrino» hablamos de que la doctrina del Santuario bíblico nos enseña que Dios quiere ofrecernos tanto la justicia como la santidad.

Transcripción

1 Pedro 2:2 y desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,

En este versículo, el apóstol Pedro está hablando sobre el nacimiento y crecimiento espiritual de forma metafórica. Él lo está comparando con el nacimiento y crecimiento de un ser humano. Y dice que tal como todo bebe que nace, crece y se desarrolla, cuando nosotros nos encontramos con Jesús, él nos lleva a un nuevo nacimiento, e inevitablemente, después del nacimiento debemos también debemos crecer, desarrollarnos espiritualmente. Significa que no podemos seguir tal cual como un recién nacido espiritual, debe haber madurez. Es muy lógico, si un bebe no crece sabemos que algo malo debe haber en él. Espiritualmente es lo mismo.

Además, es importante entender que el nacimiento y el crecimiento, van de la mano, son secuenciales, pero son dos cosas distintas.

Hay personas que no crecen espiritualmente, que después de varios años de haberse bautizado, y participar en la iglesia por muchísimo tiempo, siguen en pañales espirituales. Es decir, no han madurado en términos de fe, siguen igual como el primer día que se encontraron con Jesús, siguen con los mismos pensamientos, el mismo carácter, las mismas ambiciones. La única diferencia es que ahora van a la iglesia. Lamentablemente, también hay muchas predicaciones que se hace solo para recién nacidos, pero no muchas predicaciones que llamen o motiven a la congregación a crecer. Y así, se llega a creer que ese es todo el camino que tiene que seguir el cristiano. Algo así como, una vez que naciste en la fe, ya no queda nada más por recorrer, o hacer.

Hagamos nuevamente un paseo por el santuario. A la entrada, en el altar del sacrificio, vemos a Jesús crucificado, y si aceptamos su muerte sustitutiva en la cruz, podemos pasar al segundo muble, el lavacro, que representa el nuevo nacimiento. El nacimiento espiritual a través del bautismo. Pero nuestro tour por el santuario no termina ahí. Dios nos pide entrar al santuario con él. Al lugar santo.

En el patio del santuario es donde nacemos como cristianos, pero dentro del edificio del santuario, específicamente en el lugar santo, es donde nos desarrollamos como cristianos. En ese sentido, aprendemos la primera lección del episodio de hoy, y es que no es importante cuánto avanzas en la vida cristiana, sino lo que importa, es estar en el proceso.

Recordemos al ladrón en la cruz. El no pudo avanzar mucho. El solo alcanzó a acceder al primer mueble del santuario, donde aceptó a Jesús como su salvador, pero murió pocas horas después. No es acerca del destino, sino estar en el proceso.

Mientras estés vivo como cristiano, tienes que crecer.

El lugar santo es donde Dios te invita a entrar, a crecer con él; a ser transformado para que adquieras el carácter de él. A este proceso le llamamos santificación. Usamos este término, “santificación” y “justificación” porque la Biblia nos enseña que debemos alcanzar estas dos cosas, la justicia y la santidad.

Justificación es el nacimiento del cristiano. Santificación es el crecimiento del cristiano.

Entendiendo las funciones del santuario, hay que pensar que somos justificados en el patio del santuario, y somos santificados, obviamente, en el lugar santo.

Piensa, entonces, en esta secuencia. Primero, aceptamos a Cristo como nuestro redentor, lo que es simbolizado con el altar del sacrificio, luego procedemos al bautismo, lo que es simbolizado por la fuente de agua o lavacro. Entonces, entramos al lugar santo del santuario, que es donde empezamos a crecer como cristianos.

Y en el lugar santo, hay tres muebles y cada uno tiene un significado particular para el crecimiento del cristiano. Como son 3 muebles, entonces, necesitamos 3 cosas para crecer. Necesitamos alimentarnos de la palabra de Dios, lo que es representado por la mesa de los panes de la proposición. Necesitamos orar, lo que es representado por el altar del incienso, y finalmente, necesitamos testificar, lo que es representado por la lámpara de 7 brazos. En el episodio de hoy no profundizaremos en estos muebles. Sino que nos concentraremos en las dos etapas del cristiano, el nacimiento y el crecimiento, o en la justificación y en la santificación. Quiero compartir contigo algunas comparaciones, para ayudante a entender esta diferencia. La justificación sucede en un único momento en el tiempo. Tal como el nacimiento, nosotros no estamos continuamente naciendo. Sino que sucede solo una vez. Así cuando aceptamos a Jesús, y nos bautizamos, nacemos espiritualmente. En un momento singular en el tiempo. En ese momento, Jesús nos viste con su justicia. Y quedamos inmediatamente declarados justos ante Dios el Padre. Dios nos ve cubiertos con la justicia de Su Hijo, y en ese mismo instante podemos tener la seguridad de la salvación. En ese momento, hemos obtenido el perdón de todo el pecado de nuestro pasado.

Pero, después del nacimiento, avanzamos por el camino de la fe. Es un proceso constante, como el crecimiento y madurez del cuerpo y la mente del ser humano. No permanecemos como un bebe recién nacido. Aprendemos nuevas habilidades y nos hacemos más fuertes y útiles, para nosotros mismos y para el resto. Ya no solo tenemos la justicia que Jesús puso sobre nosotros, sino que, por pasar tiempo con Jesús, nuestro carácter va cambiando, y nos vamos pareciendo a él. Ya teníamos la seguridad de la entrada al cielo, pero ahora, con el paso del tiempo, nos vamos adecuando al Cielo. Vamos aprendiendo hábitos y tendencias nuevas, ya que los vamos aprendiendo de Jesús. Cuando aceptamos a Jesús, recibimos el perdón del pecado, pero ahora, aprendemos a vencer el pecado, y vivir alejándonos de él.

Por último, piensa en la vida cristiana como el matrimonio. El nacimiento espiritual, o justificación, es como casarse. Este es solo un momento en el tiempo. Pero crecer espiritualmente, la santificación, es como mantenerse casados, lo cual es una experiencia que sucede día a día, y tal como fue diseñado por Dios, No tiene un final.

Aquí surge una pregunta importante ¿Cuál de los dos es más importante? La respuesta de sencilla. Ambas.

La santificación procede a la justificación. No existe la opción de solo una. Van juntas. En la misma forma en que nacemos y luego crecemos. Nacer sin crecer lleva inevitablemente a la muerte. Mirando el santuario, hay un solo camino, después del bautismo, que es crecer, entrando al lugar santo. Si no crecemos espiritualmente, estamos en el camino a la muerte espiritual.

1 Corintios 6:11 Y esto erais algunos de vosotros, pero ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.

Aquí pablo esta usando justificación y santificación en el mismo verso. Y lo explica de esa forma. La justificación es el perdón del pecado, la santificación es el poder para vencer el pecado.

Piensa que cuando encontramos a Dios, y lo aceptados como nuestro salvador, él puede borrar nuestros pecados inmediatamente, todo nuestro pasado queda lavado por su sangre. Pero él también nos da poder para vencer esas prácticas, y no repetirlas.

No hay crecimiento, si una vez nacidos, seguimos viviendo tal cual como antes. Imagínate que sigues practicando lo mismo que hacías antes de conocer a Jesús. Ese no es un evangelio completo. El Evangelio habla de restauración y nacer para ser una nueva persona.

Así Dios no solo nos limpia de nuestro pecado, sino también nos da poder para vencer los pecados de nuestra vida. Dios no quita nuestras tendencias pecaminosas de un golpe, como una lobotomía, o extrayendo una parte de tu cerebro. En vez de eso, él te da poder para vencer. Para que puedas desarrollar nuevos hábitos y nuevas tendencias. Esa es la belleza de la salvación. Tienes la seguridad de la salvación, Dios nos dice que vallamos en cualquier condición en la que nos encontremos. Así él nos recibe. Y somos salvos en él. Si morimos hoy tenemos la seguridad de la salvación. Pero, el evangelio también nos dice que él nos da la victoria por su gracia para vencer la tentación.

Proverbios 4:18 La senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto.

Cuando el sol sale no llega inmediatamente al cenit, o a la posición del medio día. Es gradual, hay un proceso. Esta es una implicación de la vida cristiana. Cuando naces, hay un proceso. Muchas veces el crecimiento es imperceptible. Y no nos damos cuenta de estos cambios. Pero si hay un desarrollo.

Concluyo recordándote que el nacimiento es un momento en la vida cristiana. Pero el crecimiento es un camino, que no acaba mientras estemos vivos. Además, vamos a seguir crecimiento en el cielo. No es que allá habrá pecado, sino que seguiremos avanzando y creciendo en santidad.

Sin embargo, no hay un momento en la vida donde podamos decir que ya hemos llegado. O que podamos decir que ya somos perfectos. Si piensas que ya estas maduro en la vida cristiana significa que estas muy atrás. Porque a medida que estas más cerca de Cristo, más cuenta te das de tu indignidad. Mientras más nos parecemos a Jesús, tenemos menos suficiencia propia. Mientas estemos vivos y si tenemos una relación verdadera con nuestro salvador, siempre estaremos creciendo.

Si recuerdas la historia de la mujer que fue descubierta en adulterio y que se la llevaron a Jesús, Jesús dijo, vete y no peques más, ni yo te condeno. Esta es la belleza del evangelio. En el mismo texto de Jesús, hay perdón del pecado, y luego, poder para no pecar más. Piensa que cuando vas a Cristo con tu pecado, Dios te persona, si estas verdaderamente arrepentido, pero él también te dice, vete y no peques más.