En el episodio #17 de «Reflexiones de un Peregrino» discutimos el estrecho vínculo entre el juicio de Dios (también conocido como Juicio Investigador) y cómo entendemos el estado de los muertos.
Transcripción
Entender qué pasa cuando una persona muere, y entender el Juicio de Dios, son dos asuntos que van de la mano. No se puede entender claramente uno, obviando al otro.
Para entender el estado de los muertos, es importante entender el concepto de juicio según la Biblia y cómo funciona el juicio. Para entender el Juicio de Dios, debemos entender el estado de los muertos, de acuerdo con la Palabra de Dios. No basta simplemente una discusión de que los muertos están aquí o están allá. Es más que eso. El estado de una persona cuando muere es claro en la Biblia, pero aún más importante es entender las razones bíblicas del estado de los muertos y para ello, de nuevo, hay que entender el juicio de Dios.
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¿Cómo fue hecho el hombre?
Génesis 2:7 Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Dios hizo el cuerpo del polvo de la tierra. Era un cuerpo sin vida. Entonces, Dios le dio el Aliento de Vida y el hombre llegó a ser un ser viviente, o alma viviente de acuerdo con la palabra original.
Y a medida que el hombre vive, empieza a desarrollar su carácter, su identidad personal. Por ejemplo, Adán, vivió 930 años. Obviamente, cuando Adán murió, tenía una individualidad mucho más compleja que el día en que fue creado. Todo lo que había entrado por sus sentidos generó un cúmulo de experiencias, lo que cambia a una persona, o la hace madurar. Así podemos decir que una persona desarrolla su identidad personal.
¿Qué sucede, entonces, cuando una persona muere?
Eclesiastés 12:7 Y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
El cuerpo se desmorona, y el espíritu vuelve a Dios ¿qué sucedió con los 930 años de identidad personal que Adán desarrolló? Esos 930 años de identidad personal fueron grabados en lo que la Biblia llama: Los Libros. Una memoria de cada palabra, acción, y sentimiento. Dios guardó un registro exacto de los 930 años de Adán. Aunque Adán estaba muerto, el seguía vivo en los libros del Cielo. Dejó de existir, físicamente, pero toda su vida quedó y está registrada. Pero, ¿Cómo sabemos de estos libros?
- 2da de Corintios 5:10 dice que Dios registra todos nuestros actos:
2 Corintios 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Es decir, tiene que haber un registro de todo lo que hicimos en el pasado.
- Mateo 12:36 dice que Dios registra todo lo que hablamos:
Mateo 12:36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
- Y finalmente, Eclesiastés 12 versos 13,14 dice que Dios registra todo lo que pensamos:
Eclesiastés 12:13,14 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.
Así dice la Biblia, que Dios tiene en los libros un registro exacto de cada pensamiento, palabra y acción. Daniel nos presenta esta escena del Juicio, donde el anciano representa al Juez, es decir, a Dios el Padre.
Daniel 7:9,10 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.
La verdad es que no conocemos nada de la tecnología del Cielo. No sabemos cómo se administran sus bases de datos, pero cuando Dios inspiró a los escritores bíblicos a usar la palabra libro o libros, nos permite entender la idea de “un registro”, no importa si vivimos 2000 años después de Cristo, o 2000 años antes de Cristo.
Es muy importante entender el asunto del juicio de Dios y los libros de registro, porque ningún pecador va a ser trasladado al Cielo, para ser sometido a Juicio, y luego, por ejemplo, ser encontrado culpable. El pecado no puede acceder al Cielo.
Pero Dios nos permitió entender esto de forma muy simple. Por ejemplo, ¿dónde está ahora mismo, físicamente, Cristo? De acuerdo con todas las profecías, Cristo fue al Cielo a presentar su propia sangre para redención de los justos. Pero Cristo también está aquí en la tierra. Esta en una colección de 66 libros. Cada libro da una dimensión diferente de Cristo y el cúmulo de ellos nos presenta cómo es Cristo.
Por ejemplo, nosotros estamos físicamente en la tierra, pero también estamos en el Cielo dado que todos los detalles de nuestra vida están registrados en Los Libros.
Adán murió, pero en los libros él sigue existiendo. Entender esto es importante para comprender el Juicio de Dios.
Ya vimos que la Biblia habla de los libros (en plural) en varias ocasiones, pero también hay un libro, en singular, llamado El libro de la Vida. Este libro es diferente, porque tiene únicamente los nombres de los salvos. No sus obras, solo sus nombres. Por ejemplo,
Filipenses 4:3 En verdad, fiel compañero, también te ruego que ayudes a estas mujeres que han compartido mis luchas en la causa del evangelio, junto con Clemente y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el Libro de la Vida.
Apocalipsis 3:5 Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del Libro de la Vida, y reconoceré su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ángeles.
Apocalipsis 13:8 Adorarán a la bestia todos los que moran en la tierra, cuyos nombres no han sido escritos desde la fundación del mundo en el Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado.
Moisés después del becerro de oro: “si no puedes perdonar al pueblo, borra mi nombre del Libro…”
El mismo Daniel, que antes leímos que cuando el Juez se sentó, los libros se abrieron, en el capitulo 12, habla del libro (en singular):
Daniel 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que vela sobre los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de angustia cual nunca hubo desde que existen las naciones hasta entonces. Y en ese tiempo tu pueblo será librado, todos los que se encuentren inscritos en el libro.
Te recomiendo leer Apocalipsis 20:11-15 que hace una interesante comparación entre el libro y los libros.
Según 2 Corintios 5:10 todos debemos comparecer ante el juicio, pero ¿Dónde se realiza este juicio? En el cielo. Porque en Daniel 7 se sienta un Anciano de Gran Edad. Dios el Padre, ¿dónde vive el Padre? (Jesús nos dijo que oráramos “Padre nuestro que estas en los Cielos…”), el Juez se sentó y los Libros se abrieron. El tribunal está en el cielo, pero ningún humano se va a presentar al Juicio físicamente, solo se presentan sus hechos registrados en los libros.
Ahora hablemos de lo que sucede cuando las personas mueren, y el Juicio nos da la clave para entenderlo. Es importante comprender que el juicio de Dios se hace antes de la segunda venida de Jesús.
Apocalipsis 14:6,7 Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
Este texto nos muestra que el evangelio aún se está proclamando, Cristo aún no retorna por segunda vez, pero el juicio ya ha llegado.
Mateo 16:27 dice que cuando Cristo venga por segunda vez, en ese momento se dará la recompensa a cada uno, de acuerdo con el resultado del juicio, que ya se efectuó en el Cielo.
Mateo 16:27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
La recompensa es cuando Cristo venga, nunca antes. Por eso, cuando una persona muere, no recibe ninguna recompensa, ni vida eterna, ni muerte eterna, porque Cristo aún no ha regresado por segunda vez.
Apocalipsis 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
La recompensa es cuando Jesús venga con poder y gloria. El mismo apóstol Juan registra
Juan 5:28,29 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.
Estos versículos responden preguntas muy importantes ¿Dónde están los muertos? ¿Cuándo recibirán su recompensa? Las respuestas son: los muertos están ahora mismo en sus sepulcros, y cuando Dios los despierte, en Su segunda venida, recibirán su recompensa.
Finalmente, como un detalle, quiero motivarte a que no te confundas con la expresión o palabra “espíritu” en la Biblia. No es el alma que se desprende y se va al cielo cuando uno muere, sino que es el Aliento de Vida. Por ejemplo, cuando Cristo murió:
Lucas 23:46 Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.
Eso no significa que su alma se fue al Cielo. Porque cuando resucitó, le dijo a María que no lo tocara, porque aún no iba a Su Padre.
Finalmente, cuando seamos resucitados, Dios pone su aliento de vida, nuevamente, en nosotros, y todo lo teníamos en nuestra mente, vuelve a su lugar, como si nada hubiese cambiado. Tanto los hijos de Dios, como los que lo rechazaron en vida. Puedes ver otro ejemplo de esto en la historia en que Jesús resucita a la hija de Jairo en Lucas 8. Y más interesante es aún ver la explicación que hace Job acerca de la resurrección.
Job 19:25-27 Yo sé que mi Redentor vive, Y al fin se levantará sobre el polvo; Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mí mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro…
Dice que, aunque el ya haya muerto, va a ver a Dios en su propia carne, y con sus propios ojos.

