En el episodio de #3 de «Reflexiones de un Peregrino», estudiamos la última parte de la profecía de las 70 semanas. Respondemos cómo fue que los mismos judíos destruyeron Jerusalén y el templo, por qué Jesús se bautizó el año 27?dC si él tenía 30 años, y mostramos que la profecía de las 70 semanas es el patrón para calibrar todas las profecías de tiempo de la Biblia.

Transcripción

¿Por qué la profecía dice que Jesús se bautizaría en el año 27 dC, pero Lucas dice que Jesús tenía 30 años? ¿Puede ser que fueron los mismos judíos los que destruyeron la ciudad y el templo, y no el general Tito y el ejército romano?

Durante el podcast de hoy voy a revisar rápidamente las respuestas a estas preguntas. Pero primero quiero reafirmar una idea que mencioné en el primer podcast de esta profecía.

La idea es que, gracias a la profecía de las 70 semanas, estamos seguros que todas las profecías de tiempo están matemáticamente bien calculadas.

La oficina internacional de pesas y medidas es una institución que se encarga de custodiar los patrones de medida, como el kilo y el metro. Por ejemplo, esa regla de medir que utilizan los niños en la escuela, ¿quién asegura que esos 20 cm, que dice la regla, realmente sean 20 cm? En realidad, a esta oficina no le interesa las reglas que se usan en las escuelas, pero si los instrumentos que utilizan ingenieros, arquitectos, físicos, químicos, etc. que necesitan instrumentos muy precisos.

Esta institución está en Francia, y fue fundada en 1875. Y como curiosidad, ellos tienen en una caja fuerte el patrón internacional del kilogramo, que es un cilindro de platino e iridio, y se puede utilizar para calibrar instrumentos y asegurarse que son capaces medir o pesar un kilogramo exacto.

¿Por qué quise comentar esto? Porque la profecía de las 70 semanas es el patrón de medida para calibrar todas las otras profecías de tiempo de la biblia. Y vamos a ver por qué.

La iglesia ASD, que utiliza el método historicista para interpretar las profecías, sostiene lo que llamamos, el principio «día por año«. Que significa que un día profético equivale a un año literal.

El asunto es bien sencillo. En la Biblia hay clara evidencia de que Dios utilizó este principio, porque se pueden encontrar muchos versículos que se rigen por esta idea. Generalmente, en la iglesia se menciona dos versículos: Uno es Ezequiel 4:6, donde Dios dice “día por año, día por año te lo he dado”.

Otro verso es esta en Números 14:43, donde Dios le dice al pueblo que estarían vagando en el desierto un año por cada día que se demoraron en espiar la tierra de Canaán.

Pero no son los únicos versículos. Por ejemplo, cuando uno revisa las genealogías en Génesis, aparece el mismo patrón:

Génesis 5:4

Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años.

Génesis 6:3

¿Cuántos serían los días de los hombres desde el anuncio a Noé hasta el diluvio? Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.

En Samuel, se vuelve a hablar de la edad de David.

1 Samuel 27:7

Fue el número de los días que David habitó en la tierra de los filisteos, un año y cuatro meses.

Salmos 90:9

Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Acabamos nuestros años como un pensamiento.

Y así se puede encontrar a través de la Biblia un patrón repetido que muestra la relación día año. Algo así como que Dios quería dejar clara esta correspondencia.

Ahora, cuando uno aplica esta fórmula, es maravillo ver como toda calza con la profecía de Daniel.

Por ejemplo, el primer trozo de la profecía dice que desde la restauración de Jerusalén hasta que el Mesías príncipe habría 69 semanas o 483 años. Fíjate que hay dos eventos que nadie puede discutir cuando ocurrieron, la reconstrucción de Jerusalén y el bautismo de Jesús. Es impresionante ver como utilizando el principio día por año calza perfectamente. No podemos utilizar ninguna otra regla que nos permita esta precisión. En otras palabras, la profecía de las 70 semanas nos asegura que la regla de medición que estamos utilizando, el principio día por año, es correcto, y todo lo que midamos con ella, es decir, otras profecías de tiempo, van a estar correctamente medidas.

Ahora revisemos las preguntas del inicio. ¿Qué pasa con la diferencia entre el año 27 y el año 30, con respecto al bautismo de Jesús.
Jesús empezó su ministerio a los 30 años. Así lo dice Lucas 3. Sin embargo, como revisamos en un podcast anterior, llegamos a la conclusión que el Mesías sería ungido en el año 27 dC. Eso no calza con la edad de Jesús. Si se supone que nuestro calendario comienza con el nacimiento de Cristo.

Lo primero que tenemos que hacer es corregir el asunto del año cero. Hay que entender que cuando pasamos de la era Antes de Cristo a la era Después de Cristo, no se puede contar el año cero. Primero, porque este número, el cero, no era utilizado en Roma por la época en que Dionisio el Exiguo, calculó el año del nacimiento de Cristo. El cálculo de Dionisio fue la referencia al calendario Gregoriano que utilizamos hoy en día. En otras palabras, el año en nació Jesús, fue el año 1 DE Cristo.

Este razonamiento nos lleva a concluir que las 70 semanas ponen el bautismo de Cristo el año 27 de nuestra era, y no el año 26, que es el resultado de restar 483 años al 457 AC. Pero todavía queda una diferencia de 3 años por solucionar.

Ahora tenemos que hacer una segunda corrección. ¿Qué debemos corregir? El error de Dionisio. Dionisio el Exiguo se equivocó algunos años en el nacimiento de Cristo. Este es un hecho histórico, no hay ningún grupo religioso avalando este asunto. Lo puedes encontrar en cualquier libro de historia. Solo que no todos están de acuerdo de cuántos años fue el error. Según la fuente que revises, el error es de 3 a 7 años. Sin embargo, como cristiano, y la tremenda evidencia de la precisión profética de la Biblia, estoy seguro que el error de Dionisio fue de 3 años.

Y así, la profecía dice que el Santo de los Santos sería ungido 69 semanas proféticas o 483 años literales desde la orden de restaurar Jerusalém, hasta el bautismo de Jesús. Y así sucedió.

Vamos a la última pregunta del episodio de hoy. ¿Quién destruyó la ciudad y el templo?, ¿Fue Jesús y los judíos, o Tito y el ejercito romano?

Como comenté en el podcast anterior, tradicionalmente se considera que cuando Grabriel dice: “el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario”, se esta refiriendo general romano Tito, y la gente que vendría a destruir la ciudad sería, obviamente el ejercito romano.

Sin embargo, esta interpretación tiene algunos problemas. Primero, la destrucción de Jerusalén fue aproximadamente en el 70 dC. Y la profecía de las 70 semanas concluye con el apedreamiento de Esteban, el 34 dC. Por lo que la destrucción de Jerusalén, como evento, queda fuera de la profecía de las 70 semanas. Sin embargo, es fácil creer que es la mejor interpretación, ¿de qué otra destrucción podríamos estar hablando?

Por favor, fíjate que en los versos 15, 16, 19, 20, 24 (Daniel cap. 9) ya está hablando de un «pueblo», refiriéndose a los judíos, y que el verso 25, se habla del Mesías principie. ¿Cuál es la razón que para pensar que el príncipe del verso 25 es diferente del príncipe del verso 26? Y lo mismo para el pueblo.

Bueno, es más difícil creer que el príncipe del verso 26 es Tito cuando revisamos el verso 27. Mira lo que pasa, en el verso 26 dice que vendría un príncipe, y el verso 27 dice:

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”.

Y yo pregunto, ¿quién confirmaría el pacto con muchos, y haría cesar el sacrificio y la ofrenda? Si ya veníamos hablando de un príncipe en el verso 26, no se vuelve a repetir que el príncipe va a confirmar el pacto y cesar el sacrificio. Por que ya se da por entendido.

Y aunque si es cierto que podríamos decir que Tito hizo cesar el sacrificio (por la fuerza) el no hizo ningún pacto con los judíos, por lo menos, de interés religioso. Tito no es un argumento válido, porque el sacrificio no cesó con la destrucción del templo, sino con la muerte de Jesús, casi 40 años antes de eso. Creemos, entonces, que Cristo hizo cesar el sacrificio, lo que puedes ver en Mateo 27:51 y en todo el libro de Hebreos. También creemos que Cristo confirmó el pacto con muchos. Así que el príncipe del verso 26 es Jesús y su pueblo, son los judíos.

¿Entonces cómo fue que los judíos mismos destruyeron Jerusalén? Veamos un ejemplo bíblico. Cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén (2 crónicas 36:17-20) dice que Nabucodonosor destruyó Jerusalén, ok eso es histórico. Pero en la misma oración de Daniel (9:11, 14, 15), Daniel dice que Dios trajo sobre ellos el mal, a través de Babilonia, por su propio pecado. O dicho de otra forma, el mismo pueblo de Israel trajo sobre si la destrucción, debido a su rebeldía.

Por ejemplo, si lees Jeremías 38, vas a darte cuenta de que Jehová le dice al rey Sedequías, «entrégate al rey de Babilonia, y no habrá destrucción. Pero si no lo haces traerás destrucción sobre ti, y el pueblo» (parafraseado). En otras palabras, de acuerdo con Jeremías, la destrucción de Jerusalén ¿es culpa de Babilonia o del mismo rey Sedequías?

En conclusión, el desprecio por Jesús, y su crucifixión, llevan la destrucción de Jerusalén. Los judíos mismos trajeron esta destrucción voluntariamente, por no escuchar a Dios y a sus profetas.

Hay otros argumentos más, que también son interesantes, pero no puedo hacer este podcast más largo. Con este episodio quiero cerrar el tema de la profecía de las 70 semanas. Hay mucho más por descubrir. Por favor, no dejes pasar más tiempo y estúdialo profundamente por tu cuenta, y en oración, el Espíritu Santo te guiará. Muchas gracias por escuchar de esta importantísima profecía.