Hoy revisamos la segunda parte de la profecía de las 70 semanas, de Daniel capítulo 9.
Transcripción
En el podcast anterior repasamos hasta el versículo 24 del capítulo 9 de Daniel. Me refiero a la profecía de las 70 semanas. Hasta el verso 24 solo hay un resumen, que Gabriel le da a Daniel, para que entienda el contexto de visión. En el episodio de hoy veremos algunas fechas, que hacen esta profecía vital de entender para los cristianos.
Hay que entender que Dios consideró que Su pueblo debía saber estas fechas, si no fuera así, ¿para qué darle a Daniel toda esta información? ¿Ignoraremos a Dios, convenciéndonos de que esta profecía no es importante? Esta profecía esta en el AT, si. Pero habla de eventos que llegan hasta nuestros días.
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Ahora Gabriel le explica a Daniel, unas de las cosas más interesantes de las profecías, las fechas. Le dice:
Daniel 9:25
Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.
Ahora tenemos el primer hito, ya sabemos cuándo comienza la profecía de las 70 semanas, y por consecuencia, la de los 2300 días. Es cuando comienza la reconstrucción y restauración de Jerusalén. Pero no tan rápido. ¿Por qué? Porque entre los libros de Esdras y Nehemías vas a encontrar 4 decretos, si 4 decretos que se refieren a la reconstrucción de Jerusalén.
Pero como no los podemos ver con detalle cada uno, voy a decirte que el que se encuentra en Esdras 7, el que se conoce como el decreto de Artajerjes I, es el indicado, porque es el único que cumple con las condiciones de Daniel 9:25. Porque este es el único decreto que permite a los judíos volver a reconstruir la ciudad, tanto sus muros como su plaza. Esto se puede datar en el año 457 AC.
Esto es un gran resultado. Esta fecha es muy importante, porque tal como ya dije, es la misma fecha que inicia la profecía de los 2300 tardes y mañanas (de Daniel cap 8) que indica cuando comenzaría le purificación del santuario, o el Juicio de Dios.
Por alguna razón, Gabriel no dice: hay 69 semanas hasta el Mesías príncipe. Si no que dice, hay 7 y 62 semanas. Gabriel hace una división, sin explicar realmente lo que sucede ahí. Pero no es tan complicado sumergirse en los libros de Esdras y Nehemías y encontrar que, en total, reconstrucción de Jerusalén realmente tomó 49 años, o 7 semanas proféticas. La ciudad se terminó de construir el año 408 AC. En otras palabras, la pausa que se toma Gabriel con las fechas, indica cuando concluye la reconstrucción de Jerusalén. Es decir, 7 semanas proféticas después del decreto de reconstrucción.
Recordemos que con el principio día por año, un día profético equivale a un año literal, lo que profundizaré en otro podcast, así que 69 semanas proféticas, equivalen a 69 x 7 días proféticos, es decir 483 años literales.
Por otro lado, Gabriel detalla que la ciudad se reconstruyó en tiempos angustiosos. Y eso queda en evidencia en Nehemías 4:17, donde se relata que mientras trabajaban en la reconstrucción, tenían en una mano el martillo y en la otra la espada, por el continuo asedio en el que estaban.
Hay otro un punto importante en este versículo. El Mesías príncipe aparecería al final de la semana 69, es decir, 483 años después de la orden de reconstruir Jerusalén. Lo que nos deja en el año 27 de Cristo. Como vimos un podcast anterior, el ungimiento del Mesías corresponde a su bautismo. Que el bautismo de Cristo sea su ungimiento no es un invento. Lucas dice literalmente eso.
En Lucas 4:1 dice que después de su bautismo “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán…” Y entonces comenzó a predicar:
Lucas 4:18
Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimido
Y bueno, para ungir de los reyes y los sacerdotes se derramaba aceite sobre sus cabezas, y el aceite es uno de los tantos símbolos del ES. En Mateo 3:16,17 también se explica esto.
Mateo 3:16, 17.
Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.
Ojo, aquí hay un detalle. Lucas mismo dice que Jesús se bautizó a los 30 años, pero la profecía que estamos viendo nos dice que su bautismo ocurrió en el año 26 de nuestra era. Esto se debe a dos razones que discutiré en un futuro podcast, pero lo que tenemos que tener en mente es que la fecha necesita ser ajustada por dos razones: (1) no hay año 0 de nuestra época (existe año 1 pero no año cero), y segundo, Dionisio, el que calculó la fecha del nacimiento de Jesús, se equivocó en unos años, cuando desarrolló el calendario que hoy conocemos. Pero lo discute después. Lo importante es saber que Jesús tenía 30 años cuando se bautizó, y en nuestro calendario eso calza en el año 27 de nuestra era.
El siguiente verso nos da ciertos detalles de la última semana profética que nos queda, la semana 70.
Daniel 9:26
Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.
Que se le haya quitado la vida al Mesías, y que se recalce que es a través de un asesinato, yo creo que está claro. Pero, por favor, nota la precisión de la profecía, que dice que eso sucedería 3 años después de su bautismo.
El segundo punto del verso 26 dice que vendría un príncipe que destruiría la ciudad y el santuario, y que su fin sería con inundación. Aquí hay dos elementos a destacar, (1) el príncipe que ha de venir, y (2) el pueblo que destruye la ciudad y el santuario. Tradicionalmente se ha creído que este príncipe representa a Tito, el general romano. Y el pueblo que ha de venir, es el ejército de Tito. Sin embargo, hay ciertos problemas con esta interpretación, que comentaré con más detalles en un siguiente podcast. Pero lo que sí quiero decir ahora, es que la destrucción de Jerusalén queda fuera de las 70 semanas. Porque esta profecía termina el año 34 DC, pero la destrucción de Jerusalén fue alrededor del año 70 DC. Así que Tito queda fuera de la línea de tiempo de la profecía. Por lo que, siguiendo la lógica de los versos anteriores, el príncipe tendría que ser Jesús, y el pueblo, tienen que ser los mismos judíos. Entonces, ¿Como ellos destruirían su propia ciudad? Eso lo comentaré en el próximo podcast.
Con respecto al término “inundación”, es utilizado en otras partes de la Biblia para referirse a una gran destrucción, y que no se puede detener. Un ejemplo en:
Isaías 8:7
He aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
Ok. El verso 26 era un resumen de la última semana. Pero el verso 27 entrega detalles por fechas.
Daniel 9:27
Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.
Es decir, en la última semana que queda, se confirmará el pacto con muchos. Esa nuevamente es la obra vicaria de Cristo, que al derramar su sangre confirma que el pacto no puede ser abolido, hace que se cumpla la justicia. Recuerda que la justicia exige que la paga del pecado sea la muerte. Entones, en la cruz se besa la justicia y la misericordia, porque alguien muere por los pecados de la humanidad, como sustitución, aunque la humanidad lo merezca.
Pero ¿qué sucedió al final de esa semana para que el pacto sea confirmado para muchos?, ¿qué evento radical sucedió en ese año? Tal como se presentó en el podcast que hablamos del verso 24, fue el apedreamiento de Esteban. Con su muerte la profecía y la visión cesó. De acuerdo con la evidencia bíblica, el sermón de Esteban sigue el mismo patrón del mensaje de los profetas del AT, pero a diferencia de ellos, él no le hace un llamado al pueblo para que se arrepienta. Por esta razón, y que además, después de Esteban no se levantó otro profeta con visión exclusiva para los judíos, es que entendemos que el pueblo de Israel o judío, ya no es más es el pueblo exclusivo de Dios, sino que son todos los nacidos del espíritu y herederos por fe.
Finalmente, se menciona que a la mitad de la semana se haría cesar el sacrificio. Eso es fácil de interpretar, porque Dios mismo anula el sistema de sacrificios rompiendo la cortina que separaba el lugar santo del santísimo, de arriba a abajo. Porque ya no se necesitaba más símbolos, ni de cordero, ni de sacerdote, ni de santuario. El verdadero cordero moría, y se convertía en el verdadero sacerdote, y subiría al verdadero santuario en el Cielo. Eso sucede a la mitad de la ultima semana de la profecía. Es decir, aproximadamente 3 años después del ungimiento del Mesías.
Esta es la profecía de las 70 semanas. La que hemos podido revisar solo superficialmente, pero que te motivo a estudiarla por tu cuenta. En un próximo episodio comentaré algunos detalles de esta profecía que me parecen interesantes.

