En el episodio #23 de «La Mesa del Remanente» conversamos de la maravillosa conexión que existe entre el intestino y el cerebro, y de cómo, lo que comemos, afecta nuestra forma de pensar.
Transcripción
¿Has sentido mariposas en el estómago? ¿Una situación estresante ha alterado tu digestión? Sin duda que las emociones de la vida las sentimos en todo nuestro cuerpo. No solo en nuestro cerebro, pues el cuerpo funciona como un todo. La relación mente-cuerpo es real y concreta. Cada órgano influye en nuestra mente, y viceversa. Pero, nuestra mente es la capital del cuerpo. Siempre seguirá siendo la base de nuestras facultades superiores, donde podemos tomar decisiones y demostrar inteligencia. Es un hecho que lo que sucede en nuestro cuerpo, específicamente en nuestro intestino grueso, afectara no solo nuestra salud física, sino que también nuestros pensamientos, decisiones y conductas, lo que determinara nuestra salud total. Esto responde a un maravilloso camino bidireccional y dinámico entre nuestro intestino y nuestro cerebro, que es modulado por la microbiota intestinal, la que a su vez depende de la alimentación que le damos. Si esta es altamente nutritiva y con fibra, la microbiota podrá generar señales que nos conduzcan por el camino de la salud. Esa es la senda que todos queremos recorrer.
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En este episodio quiero reforzar una idea muy importante que debemos tener en mente si queremos estar sanos. Para tener salud total necesitamos que todas nuestras células estén funcionando en las mejores condiciones y esto dependerá de lo que la sangre le lleva. Es decir, necesitamos una sangre limpia, rica en oxígeno y nutrientes, especialmente abundante en vitaminas y minerales, libre de tóxicos (que pueden venir del ambiente o de lo que comemos). Una alimentación altamente nutritiva asegura una buena producción de energía para nuestro diario vivir, una buena gestión del material de desechos celular, es decir esta alimentación rica en antioxidantes y fitonutrientes nos ayudaran a limpiar, por ejemplo, los radicales libres y otros materiales de desecho de la célula. Todo esto resultara en señalizaciones correctas en los genes para producir proteínas que nos llevaran por el camino de la salud. Recuerda mantener tu sangre limpia. Recuérdalo especialmente a la hora de comprar y preparar tu comida.
Vivimos en un mundo enfermo. Dolencias y malestares han sido el resultado de nuestras decisiones diarias. Cada vez hay mayor evidencia sobre el daño que genera en nuestras células el sedentarismo, el dormir mal, el estrés, la comida rica en grasas y azucares refinados, la proteína animal, etc. El tipo de alimentación es clave a la hora de tener salud. No lo olvides. Una mala alimentación solo conduce por el triste y doloroso camino de la enfermedad, y nos roba la alegría de vivir.
La pregunta en este episodio es ¿Cómo lo que comemos puede afectar nuestro cerebro y salud? Simplemente porque existe una increíble y maravillosa conexión entre nuestro cerebro y nuestro intestino. Pero, recuerda que todo nuestro cuerpo tiene terminaciones nerviosas que nos permiten sentir y percibir los estímulos externos e internos. Piensa, por ejemplo, cuando retiramos nuestra mano frente al fuego.
Hablemos un poquito acerca de esto. Tenemos un sistema nervioso central y un sistema nervioso periférico. El primero sería el comando principal, donde encontramos el cerebro y otras estructuras. El segundo incluye todos los nervios que salen desde el sistema central hacia todo el cuerpo. Este incluye al sistema nervioso somático, mediante el cual percibimos los estímulos externos, y al sistema nervioso autónomo que permite el funcionamiento de nuestro cuerpo, como la respiración. En este último sistema, encontramos al sistema nervioso entérico, cuya función es regular los procesos digestivos que ocurren en el tubo gastrointestinal, especialmente a nivel intestinal. Este sistema también contribuye a las respuestas de hambre y de saciedad. El nervio más largo que tenemos es el Nervio Vago, llegando a diversas partes del cuerpo y controlando variadas funciones, como las cardiacas, renales, intestinales, etc. Lo importante es que recuerdes que todos estos sistemas están conectados con el sistema nervioso central, de donde se generan respuestas a las señales que recibe mediante todas estas fibras nerviosas. Un ejemplo al respecto. Cuando usas bebidas con estimulantes, incluida la cafeína, rápidamente sientes placer y lo quieres repetir, esa respuesta tan rápida se produce porque los estimulantes han hecho su trabajo, mediante los nervios que están a nivel digestivo y que conducen rápidamente las señales al cerebro, en donde se genera la respuesta de placer. Eso mismo parece suceder con el azúcar o una barra de chocolate. No necesitamos esperar que se haga toda la digestión para percibir el placer de comer esos productos. ¿Me comprendes? Lo importante, es que recuerdes que el sistema digestivo está estrechamente conectado con el cerebro, por lo tanto, lo que comamos le afectara. De esa conexión hablaremos ahora. Es fascinante.
Una comprensión cada vez más profunda, ha permitido que actualmente esta conexión se conozca con el nombre de Eje Microbiota -Intestino -Cerebro. Se trata de un conexión bidireccional y dinámica entre el cerebro y el intestino, y fuertemente modulada o influenciada por las bacterias que tenemos en el colon.
En lo episodios previos hemos hablado de la importancia de la microbiota y de nuestra alimentación para su salud. Recordemos que el 80% de la microbiota intestinal la encontramos en el lumen de nuestro intestino grueso o colon. El impacto que ellas ejercen en nuestra salud depende de lo que comemos y como hemos visto una alimentación basada en plantas les aportara su alimento principal que es la fibra fermentable. Cuando estas bacterias fermentan la fibra generan gases, energía y ácidos grasos de cadena corta que son claves en la salud. Los principales son 3: el propionato, el acetato y el butirato. Todos tienen propiedades maravillosas que afectaran a nuestras células en bien de nuestra salud. Solo como ejemplo, el butirato es esencial en nuestro metabolismo celular y la generación de energía. Además, las bacterias producen neurotrasmisores, neurohormonas y citosinas. Todas estas sustancias darán señales y viajarán por este eje. Estas sustancias generaran señales que llegaran al cerebro, el cual dará respuestas relacionadas con la sensación de hambre y saciedad, con los procesos digestivos, incluso con el pensamiento y la conducta, afectando nuestra salud física, mental, emocional y neurológica. Espero puedas ver el tremendo impacto de este eje en nuestra salud, por lo cual cuidarlo es urgente.
Hasta aquí, imaginemos una carretera de doble pista (bidireccional) entre el cerebro y el intestino en donde están las bacterias de las que hemos hablado. Las bacterias dan señales que suben al cerebro y este a su vez responde de acuerdo a esas señales, mandando las respuestas hacia el intestino y desde allí influyendo a todo nuestro cuerpo. Ahora, las señales que generan las bacterias y que viajan desde el intestino al cerebro pueden hacerlo de 3 formas: Mediante el nervio vago, la circulación sanguínea y el sistema inmune.
Ya hemos dicho que las bacterias del colon producen los ácidos grasos de cadena corta que son muy beneficiosos para tener salud, y son productos de la fermentación de la fibra que le hemos dado con nuestra alimentación basada en plantas. Con esta idea en mente, recuerda lo importante que es comer diariamente frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. Estos alimentos aseguran una alta producción de estos ácidos grasos de cadena corta y te conducen por el camino de la salud. Sin embargo, la dieta occidental rica en calorías, grasas y azucares, sin fibra ni nutrientes no permite que las bacterias produzcan estos ácidos y entonces nos conducen por el camino de la enfermedad.
Las bacterias también producen neurotrasmisores y neurohormonas que son claves para la salud integral y en forma especial para la salud mental y emocional. Aquí los principales:
- Ellas producen el 90% de la serotonina, la hormona de la felicidad. Aunque esta producción no llega al cerebro, si contribuye a la producción de la serotonina del cerebro mediante la producción de Quiruneirina, un precursor del triptófano, que a su vez es un precursor de la serotonina que producimos en el cerebro.
- También producen dopamina, la hormona del placer. Su déficit a nivel cerebral se asocia a la enfermedad de Parkinson. Pero también, a la falta de la capacidad para disfrutar de la vida.
- Producen GABA, un neurotrasmisor fundamental en nuestro comportamiento, disminuye la ansiedad. Es el neurotrasmisor de la relajación y de la calma.
Aunque tampoco llega directo al cerebro, actúa mediante las señales neurológicas que puede enviar hasta el cerebro.
Por último, quiero comentarte que estas bacterias del intestino trabajan en conjunto con las células inmunitarias que se alojan allí y que están pendientes para defendernos de toxinas, bacterias dañinas, etc. Estas células inmunes conforman nuestra primera barrera defensiva y son de tremenda importancia para nuestra salud. Se les conoce como células inmunitarias innatas. Si nuestra microbiota esta saludable trabaja armónicamente con estas células inmunes produciendo citosinas no inflamatorias, que son proteínas que, entre otras cosas, nos ayudan a mantener a raya los procesos inflamatorios que pueden ser causa de las enfermedades modernas, incluidos el cáncer, las demencias, etc.
Como vez la producción de sustancias por parte de la microbiota es maravillosa. Pero, recuerda lo que produce depende de lo que comemos. Si nuestro estilo de vida y alimentación son malos todas estas sustancias no son producidas, en desmedro de nuestra salud. Por eso, lo esencial es mantener en mejores condiciones a esta microbiota para tener salud, y aquí lo esencial son tus decisiones diarias a la hora de comer. Por eso los alimentos que comes pueden ser la forma más segura y potente de medicarte o la forma más lenta de envenenarse”, como dijo Ann Wigmore.
El Eje Microbiota -Intestino –Cerebro es una maravilla y evidencia, una vez más, que somos resultado de un diseño inteligente, que provenimos directamente de las manos del Creador, otra forma es imposible.
Estudiar nuestro cuerpo, conocer cómo funciona, es un paso importante para tener salud total. El tremendo impacto que tiene lo que comemos debe hacernos pensar antes de decidir qué comer. Ellen White, dijo “el poder mental y moral depende de la salud fisca” (MCP t1 73.4). Este es un pensamiento que debemos mantener frente a nosotros en nuestro diario vivir. Nos evitaríamos muchos malos ratos, sufrimientos y dolores. Todos queremos ser felices y disfrutar de salud, ello requiere que tomemos las mejores decisiones a la hora de alimentarnos. Ser consciente de nuestro cuerpo, de sus leyes y de cómo cuidarlo es un deber de valor incalculable, pero tu salud lo vale. Ese es el plan de Dios.

