Transcripción
Hace 2 décadas el equipo de investigación del Dr. Neal Barnarnd, hizo una investigación para ver el impacto de la dieta en el manejo de la diabetes, por lo que los pacientes no hicieron ejercicio durante el tiempo del estudio para poder aislar mejor el efecto de la alimentación. Esta dieta no se centraba en restringir calorías ni tampoco los carbohidratos complejos, sino que se centraba en limitar el consumo de grasa animal e incluso la grasa de los aceites vegetales. Los pacientes podían comer entre otros vegetales, arroz, pasta, patata dulce, legumbres, sin restricción de raciones ni de calorías. Los resultados fueron publicados en 1999 en la revista Preventive Medicine y decían que en solo 3 meses los pacientes habían reducido su peso en 7.25 kilos, su glicemia en ayunas había bajado en un 28%, 2/3 de los participantes que usaban medicación para la diabetes pudieron reducir las dosis o bien dejarla porque no les era necesaria. Lo interesante es que estos resultados fueron muy superiores a los del grupo control de pacientes que seguían las pautas dietéticas clásicas recomendadas por la Asociación Americana de Diabetes, que básicamente son las mismas que se usan en todo el mundo.
![]()
Sabemos que la diabetes se está transformando en una pandemia y el número de personas afectadas es impactantes. La buena noticia es que no solo es prevenible, sino también puede ser vencida. Lo primero que has de saber es que en los últimos años ha sido posible comprender las causas reales de esta enfermedad, lo que ha permitido hacer intervenciones más eficaces y con maravillosos resultados, como los ya mencionados. Lo mejor de todo es que con todo este avance científico, la diabetes ya no puede ser considerada una enfermedad crónica. Sin embargo, las políticas sanitarias de nuestros países y los profesionales de la salud siguen ignorando la fuerte evidencia existente. La sociedad necesita un cambio total de mentalidad al respecto. Por un lado, necesitamos que la ciencia y quienes elaboran las políticas sanitarias actúen libremente sin presiones ni conflictos de interés. Por otro lado, necesitamos una población que debe informarse, reeducarse en nutrición y hacerse cargo de su salud. De esta forma, tendríamos un equipo de salud actualizado trabajando en conjunto con personas informadas, libres de tomar decisiones para su salud. Frente a la diabetes, urge un total cambio de actitud y mentalidad. Pero, recuerda, la historia final de tu diabetes la puedes escribir solo tú mismo, pues todo dependerá de las decisiones que vayas tomando para acabar con esta enfermedad.
Como ya sabrás, el principal elemento causal de los síntomas de la diabetes es que la glucosa no logra entrar a tus células y se queda en el torrente sanguíneo. Recuerda que la glucosa es el combustible para nuestro cuerpo, si no entra a las células comienzas a sentirte fatigado. El exceso de glucosa circulante llegará a los riñones, y atraerá mucha agua como vehículo y entonces iras más veces al baño y luego sentirás una gran sed. Además, notaras pérdida de peso, pero en este caso no es saludable, lo que te está pasando es que los nutrientes no están llegando a la célula, aunque comas mucha cantidad. El problema con esta enfermedad, es que un exceso de glucosa circulando en la sangre día tras día, puede dañar las arterias, luego el corazón, los pequeños vasos sanguíneos de los ojos, de los riñones y de las extremidades. Recuerda que la principal causa de amputación de extremidades está asociada a la diabetes. Sin duda esta enfermedad altera enormemente la calidad de vida de la persona y de su familia. Vale la pena luchar contra ella, pues puede ser vencida. Muchos ya lo han experimentado.
Tal vez te estés preguntando, ¿por qué la glucosa no puede entrar a la célula? Conocer esto es lo que ha ayudado a comprender la verdad de la diabetes tipo II.
Primero veamos cómo funciona normalmente nuestra célula muscular. Cuando comemos, se obtiene la glucosa, que es nuestro combustible, ella va por la sangre a las células y entra en ellas gracias a señales mediante las cuales se libera insulina que es la llave para abrir las puertas de la membrana de la célula y pueda entrar la glucosa para ser allí utilizada. Lo explico un poco más. La membrana de la célula tiene una especie de cerradura, por así llamarla, que encaja justo con la llave, que sería la insulina, la cual abre esta cerradura, con lo cual se abre la puerta para que entre la glucosa a la célula. Así es como funciona normalmente. Pero en el caso de la diabetes tipo II o también en el caso de la Resistencia a la insulina, que seguro has oído nombrar, lo que sucede es que la insulina no puede abrir la cerradura (por eso se le llama resistencia), pero ¿por qué? Los más recientes estudios han demostrado que hay una especie de pegamento en la cerradura, algo que no deja que la llave abra la cerradura. Ese algo, amigos, es grasa. Un exceso de grasas dentro de la célula muscular interfiere la respuesta de la célula frente a la insulina y entonces esta no abre la cerradura y la glucosa queda en sangre sin poder entrar.
Hablemos un poco más de esa grasa que está dentro de las células musculares, y no se relaciona con la grasa de la cintura. Las personas delgadas también pueden tener exceso de grasas dentro de la célula y no lo saben. Este exceso de grasas proviene de la alimentación que se consume y prepara el camino para la diabetes tipo II. Una idea importante a recordar es que los estudios han demostrado que esta grasa se acumula muy rápido dentro de la célula, de acuerdo a lo que comas. De hecho, uno de los primeros estudios al respecto mostró que en solo 3 días podía ocurrir esto en personas que comían una dieta rica en grasas de la cual obtenían hasta el 50% de sus calorías (recuerda que la recomendación de hoy es que las calorías provenientes de los alimentos grasos sean de un 25 a 30%, no digo que esta indicación sea la adecuada, pero así es hoy). Ese 50% puede parecer mucha grasa, pero puedo asegurarte que no dista de lo que muchos comen hoy en forma regular, especialmente en países occidentales donde abunda la comida rápida y el consumo de carne y lácteos.
Ahora, debo hablarte de una pequeña estructura que encontramos dentro de las células, llamada Mitocondria. Las mitocondrias actúan como pequeños hornos en donde se produce la energía a partir de la glucosa y si es necesario también de la grasa que ha entrado a las células musculares, y que ha permanecido como reserva para cuando la necesitemos por no tener glucosa o para un esfuerzo extra. Sin embargo, el exceso de grasa acumulada dentro de las células también daña a estas pequeñas estructuras claves para la vida. Comentemos un poco más al respecto. El 2005, la revista Diabetes 54, publico un estudio que había hecho el Centro de Investigacion Biomedica Pennington, de Luisiana. Los resultados demostraban que el exceso de grasa dentro de la célula muscular, produce una alteración de los genes que permiten construir mitocondrias. Así de impactante. Tener menos mitocondrias dentro de la célula supone que la grasa que entra no se quema sino que se acumula, lo que lleva a alterar la respuesta de la célula a la insulina como ya vimos. Lo interesante, es que muchos estudios han demostrado que este exceso de grasa dentro de las células musculares, no es permanente, sino que puede ser revertido. La clave para ello, es simple: Interrumpir la ingesta de grasa, esto permite que la célula vuelva a ser sensible a la insulina y desaparezca la diabetes, si ya existe.
Amigos, los estudios han demostrado que comer una dieta saludable, baja en grasas y calorías puede reducir la grasa intracelular que altera su funcionalidad. Otros estudios han demostrado que los veganos tienen mucho menos de esta grasa en sus células y la probabilidad que ellos tienen de desarrollar diabetes es bajísima. Te comento el caso de Nancy. Ella tenía DM II y sabía lo que la enfermedad implicaba, por lo que tomaba las medicinas y seguía fielmente la dieta indicada. Sin embargo, no lograba control sobre su glicemia, seguía ganando peso y le continuaban agregando medicinas. Llevaba 8 años cuando participo del estudio científico del Dr. Neal Barnard, Presidente del Comité Medico para la Medicina Responsable, en EEUU. Se le pidió seguir solo una dieta basada en plantas, para lo cual fue entrenada. A las 11 semanas había perdido 6,3 Kilos y su Hemoglobina Glicosilada (A1C) había descendido casi 2 puntos, acercándose a los valores normales. En solo 3 meses estaba recobrando su sensibilidad a la insulina. Su azúcar en sangre siguió bajando hasta que no necesito tomar más medicinas para la diabetes. Luego de un poco más de 1 año de estar en el estudio, había bajado 18 kilos. Además, de todo esto, sus dolores crónicos por la artritis también habían desaparecido. Nancy había recuperado su salud, su felicidad, había acabado con su diabetes. Todo gracias a que decidió seguir una alimentación basada en plantas. Y el caso de Nancy no es una anécdota, es un caso dentro de muchos más que han permitido demostrar científicamente como esta alimentación mejora tus células.
Pero ¿cómo una alimentación basada en plantas y baja en grasas puede combatir la diabetes tipo II? Lo revisaremos en el siguiente episodio.

