En el episodio #7 de «La Mesa del Remanente» estudiamos cómo lo que comemos afecta nuestro proceso cognitivo, y nuestra habilidad para tomar buenas decisiones.
Transcripción
Comer es esencial para la vida, pero no solo afecta nuestro físico, sino también el comportamiento. 9 investigadores de universidades europeas hicieron un fascinante estudio al respecto. Trabajaron con dos grupos de personas. Un grupo recibió un desayuno con alta proporción de carbohidratos con respecto a las proteínas y el otro al revés, un desayuno con baja proporción de carbohidratos con respecto a las proteínas.
El experimento consistía en ver si la diferencia de la proporción de estos nutrientes afectaba la toma de decisiones sociales. Después del desayuno y sin haber comido nada más, los participantes eran expuestos a distintas situaciones ficticias, donde ellos debían decidir sobre asuntos como ayudar, respetar, decir la verdad, etc. Los resultados son sorprendentes. Los que comieron el desayuno con alta proporción carbohidratos/proteínas, tenían más probabilidades de tomar decisiones sociales y rechazar ofertas injustas y tenían más comportamiento de castigo social frente a violación de normas, en comparación al otro grupo. Cabe señalar que estas variaciones de macronutrientes fueron mínimas, pero generaron una gran diferencia en las decisiones sociales. Sin duda la frase “somos lo que comemos” no es solo un asunto físico.
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La Dra. Soyoung Park, de la University of Lübeck, Alemania, y una de las investigadoras del trabajo comentado antes, confirma que los procesos cognitivos (como pensar, memorizar, etc.) son modulados por los alimentos y declara «la nutrición también es importante para la psicología y la función cerebral”. Ella explica que pequeñas variaciones de los macronutrientes (es decir, carbohidratos, proteínas y grasas) generan cambios bioquímicos que afectan a las hormonas y neurotransmisores que regulan las decisiones sociales y la conducta. Basada en los resultados de la investigación, para tener mejores procesos cognitivos y tomar decisiones sociales positivas, la Dra. Park recomienda seguir una dieta equilibrada en macronutrientes, en la que los carbohidratos son la base, seguidos de proteínas y luego las grasas. Esto nos debe hacer pensar, antes de seguir un montón de dietas desequilibradas que circulan por internet. Amigos, Dios nos ha dotado de maravillosas facultades con las que podemos procesar información y relacionarnos con los demás. El pensamiento, la percepción, la memoria y las emociones son parte de esas facultades y son reconocidos como los procesos cognitivos que permiten tomar decisiones y actuar. La ciencia está evidenciando que lo que comemos y bebemos genera cambios bioquímicos en el cuerpo y en el cerebro, el cual responde a estas señales con distintas sustancias, que afectaran los procesos cognitivos mencionados afectando las decisiones y conductas sociales. Entonces, para tener una vida social saludable es necesaria una sólida base de principios y de valores y también cuidar lo que comemos.
El Señor dijo que el tiempo del fin seria como en los días antes del diluvio, que comían y bebían y se casaban. ¿Acaso es malo comer, beber y casarse? claro que no. El problema fue que los antediluvianos pervirtieron estas acciones, viviendo con intemperancia y glotonería extremas, pues su pensamiento era de continuo el mal; destruyeron el plan original del matrimonio y practicaron toda clase de inmoralidades sexuales. La misma degradación alcanzaron los de Sodoma y Gomorra ¿Te parece conocido ese escenario? Estoy segura que sí. Tristemente es el estado de la sociedad actual. Los antediluvianos sacaron a Dios de sus vidas y terminaron en una total perversión. Y hoy, ¿por qué el mundo ha experimentado un deterioro moral tan grande? Por la misma razón. La teoría de la evolución y las enseñanzas ateas eliminaron a Dios lo que condujo a olvidar y pisotear los mandamientos y las leyes de salud, y el resultado final lo conocemos todos. Ellen White lo explica así
“Muchos se maravillan de que la humanidad haya degenerado tanto física, mental y moralmente. No entienden que es la violación de la constitución y las leyes de Dios, y la transgresión de las leyes de la salud, lo que ha producido esta triste degeneración.”
La cita es clarísima. La complacencia del apetito pervertido fue lo que causo la ira de Dios en el tiempo de Noe y es el pecado prevaleciente hoy, fuera y dentro del pueblo de Dios. Al respecto, Ellen White establece una clara relación causa-efecto cuando dice “Los hábitos erróneos en el comer y beber conducen a yerros en el pensamiento y la acción.” Este pecado tiene serias consecuencias y la misma autora describe a lo menos 5:
- Deteriora la salud
- Debilita el intelecto.
- Entumece las delicadas sensibilidades de manera que lo sagrado se pone a nivel de lo común.
- Destruye las facultades de raciocinio.
- Deprava la mente y corrompe el corazón.
Las consecuencias son terribles, ¿no crees? Amigos, a la hora de comer o beber, recordemos que lo que vayamos a ingerir afectara nuestros pensamientos, emociones, etc., los que son claves para tomar decisiones. Mira solo el efecto horrible del alcohol en el cerebro, degradando a la persona y haciendo que tome las peores decisiones. Lo mismo hace el consumo de malos alimentos, como evidenciaron los investigadores europeos. Ellen White lo describe así:
“El alimento que consumís no es de la clase sencilla y saludable que produce la mejor clase de sangre. La sangre impura oscurecerá seguramente las facultades morales e intelectuales, y despertará y fortalecerá las pasiones más bajas de vuestra naturaleza.”
Amigos, el asunto es muy serio. Los alimentos y las bebidas afectan nuestras facultades morales lo que se evidencia en las decisiones sociales que hacemos. Ellen White explica 2 ideas al respecto:
- Las facultades morales son debilitadas, de manera que el pecado no parece pecaminoso.
- Las bajas pasiones gobiernan la mente, hasta que la corrupción general elimina los buenos principios e impulsos, y Dios es blasfemado. Tal como en los días de Noe.
Sin duda el impacto es terrible y pone en riesgo la construcción de nuestro carácter. Por eso, el apóstol Pedro ruega que nos abstengamos de los deseos carnales que batallan contra el alma. Él también lo sabía. Amigos, nuestros hábitos físicos pueden degradar o elevar nuestras facultades superiores y nuestras virtudes. Es urgente tomar conciencia de esta luz y ser sensibles al llamado del Espíritu Santo para abandonar nuestra intemperancia. Dios nos dio un templo que cuidar. Pidámosle sabiduría para colocar en nuestra mesa los mejores alimentos y comerlos en su justa medida. Recuerda que se trata de lo que comemos, cuando lo hacemos y cuanto comemos. Aquí 5 orientaciones que pueden ayudarnos a cuidar nuestras facultades morales para tomar las mejores decisiones en nuestras relaciones con los demás y demos un testimonio que honre a Dios:
- Decidir en forma consiente lo que comemos: Vivimos en la época de mayor desequilibrio nutricional, no por falta de alimentos sino por malas decisiones, motivadas solo por el gusto. Te animo a que cuando vayas al supermercado y cuando prepares la comida de tu familia seas consiente y recuerdes los principios alimentarios para tener salud física, intelectual y moral. Te aseguro que será una nueva experiencia que dará alegría, dinamismo y variedad a tu nuevo estilo de comprar y cocinar. ¡Disfrútalo!
- El mundo no debe ser un criterio para nosotros: No elijamos nuestros alimentos según los estándares del mundo. En este asunto de vital importancia decidamos de acuerdo a la mente de Cristo. La moda actual es complacer el apetito, pero el hijo de Dios complace a su Redentor. Mira lo que Ellen White dice al respecto “Está de moda complacer el apetito con alimentos lujosos o concentrados y estímulos antinaturales, fortaleciendo de esta manera las propensiones animales, y perjudicando el crecimiento y el desarrollo de las facultades morales.”
- Considera con especial cuidado la alimentación de los hijos: La infancia es la edad clave para formar hábitos y el carácter. Seguir el plan de Dios facilitara esta tarea. Ellen White lo explica así “Si hubo alguna vez un tiempo en que la alimentación debía ser de la clase más sencilla, es ahora. No debe ponerse carne delante de nuestros hijos. Su influencia tiende a excitar y fortalecer las pasiones inferiores, y tiende a amortiguar las facultades morales.” Amigos, estamos constituidos por lo que comemos, por eso necesitamos que lo que comemos genere buena sangre. Pero, la carne genera mala sangre, lo que debilita las facultades morales.
- Evitar los alimentos estimulantes: Es necesario evitar el uso de estimulantes como el té, café, alcohol, bebidas energizantes, azucares refinados, drogas, carne, etc. pues dañan nuestra mente y la moral. Ellen White lo dice así “Cuanto menos excitante sea nuestra alimentación, tanto más fácil será dominar las pasiones.”
- Elegir una alimentación basada en plantas, o vegetariana: La mejor alimentación para el carácter es un régimen basado en plantas, preparado de la forma más sencilla y saludable. Ellen White nos instruye así “Los cereales, las frutas, las legumbres, hortalizas y semillas deben ser el alimento destinado a todos aquellos que aseveran estar preparándose para ser trasladados al cielo.” Estos alimentos formar parte de la dieta equilibrada que recomienda la Dra. Park. Recuerda que estos alimentos generan buena sangre en el cuerpo, lo que fortalece la mente y el carácter.
Estimados amigos, es tiempo de asumir nuestro deber ante Dios y obedecer sus leyes. Ellen White dice que los que así hacen
«tendrán la bendición del vigor físico y mental. Tendrán poder moral para empeñarse en la guerra contra Satanás; y en el nombre de Aquel que venció el apetito en favor de ellos, pueden ser más que vencedores…”
Amigos, sigamos la verdad celestial sobre la temperancia para ser sacrificios vivos y lograr victorias en Cristo. Elijamos alimentos y bebidas saludables para cuidar las facultades morales, y así tomar mejores decisiones sociales y reflejar un carácter conforme al corazón de Dios.

